Disipando 3 mitos sobre las  personas que trabajan en la industria del sexo

porno como industria

Viven y navegan entre la visibilidad y la invisibilidad, la penalización y la ciudadanía, la seguridad y el peligro, la explotación y la libre determinación, en el caso del porno mexicano ipornohd.xxx/mexicano/ esto se acentua.

Debido a la representación miope e inexacta dada a ellos por los medios de comunicación y el estigma cultural que rodea a la industria del sexo, hay demasiados prejuicios que rodean a las personas involucradas en los videos xxx en HD.

Demasiado a menudo somos capaces de ver la complejidad y diversidad de los involucrados en el comercio sexual, las motivaciones implícitas en su elección y el grado de autodeterminación o por el contrario, la coacción vivida.

Dado el número de clichés existentes relacionados con la industria del sexo, es útil poder disipar algunos de los mitos que nos impiden ver el fenómeno como lo que realmente es.

3 de los mitos que más se suelen escuchar

Mito # 1: Las palabras que usamos para describir lo que hacen no importa mucho.

importancia palabrasNuestra cultura describe a las personas involucradas en la industria del sexo como algo sin valor, sucias, tóxicas,  víctimas, supervivientes, portadores de la enfermedad, de mala reputación, criminales o se las llama directamente “putas”.

Incluso aquellos que no quieren usar etiquetas deshumanizantes a menudo no saben cómo relacionarse con las personas que trabajan en la industria del sexo.

Muy a menudo se escucha la palabra ‘prostituta’ para hablar de este tipo de actrices y aunque algunas de estas personas podrían identificarse, esta palabra tiene fuertes connotaciones negativas y muchos de ellas preferirían no ser llamadas así.

Puesto que hay enormes diferencias entre las personas que entran voluntariamente en el comercio sexual, hay quienes se ven obligadas a hacerlo, es importante utilizar el lenguaje para reflejar este aspecto.

Por esta razón, los que entran voluntariamente en el comercio sexual en general, prefieren que llamen a lo que hacen ‘trabajo sexual’ y el término a menudo se identifica como trabajadores sexuales.

Este término fue acuñado por los profesionales del sexo que fueron capaces de cambiar el nombre y reformular el concepto por sí mismos  y lo definen como actividades de intercambio de profesionales y económicas.

Mito # 2: La gente que trabaja en la industria pornográfica es gente pobre, sin recursos y/ o enferma

Aunque hay un buen número de personas dentro de la industria del sexo en las categorías mencionadas anteriormente, dentro de ella hay también una amplia y variada gama de identidades, y muchas personas viven y trabajan donde se cruzan múltiples formas de opresión.

Puesto que la pobreza y la falta de oportunidades de empleo a menudo son factores que favorecen la entrada de muchas personas en la industria del sexo, una gran cantidad de personas en la industria del sexo son pobres y de color, pero muchos vienen de ambientes de clase media  y otras muchas personas son de color blanco.

Con demasiada frecuencia, sin embargo, se dice que estas personas que trabajan en la industria pornográfica son mujeres y niños de color y/o pobres y que muchos de ellos acaban de salir de la cárcel o tienen problemas con la sociedad.

Mito # 3: La gente que trabaja en la industria del porno está obligada. ERROR

explotación sexualCon demasiada frecuencia se pinta a la industria del sexo de ser una actividad sexista y victimaria, pero eso no es verdad. La gente entra en la industria del sexo por diversas razones, que podrían agruparse en tres categorías principales:

  • Tráfico: las personas obligadas a entrar en la industria del sexo a través del uso de la fuerza, fraude o coerción en caso de adultos, o simplemente forzada a tener relaciones sexuales por un cargo si menor (explotación sexual de los niños).
  • Necesidad económica: La gente que piensa que el sexo es el único o el modo más viable de llevar ingresos a casa y poder pagar sus necesidades.
  • Trabajo sexual por elección: adultos que eligen ofrecer a cambio de dinero.

Aunque para muchas personas es difícil creerlo, hay gente que opta por entrar en la industria del sexo y lo ven como otra forma de trabajo posible.

Incluso a algunos les resulta una experiencia enriquecedora y están dispuestos a participar en el sexo pagado.

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