¿Qué ha sido del oficio afilador?

A través del tiempo y con el avance de los años, poco a poco profesiones y oficios que en su momento fueron importantes, dejan de tener un papel en nuestra sociedad, por lo que es muy común ver oficios del pasado que ya han dejado o están dejando de existir.

¿Cuál es el origen de esta profesión y que ha sido de ella?

Las razones de esto pueden ser muchas. Por lo general es que no ofrecen gran demanda y las personas ya no requieren de servicios anticuados.

Un ejemplo de esto que contamos son los herreros, y es que lo que hace siglos era una profesión de gran importancia, hoy en día son solo unos pocos que mantienen las viejas costumbres y tradiciones.

Y dentro de esa gran gama de oficios que han dejado de existir, se encuentra el oficio de afilador, que como te podrás imaginar, son profesionales o expertos que se han dedicado a afilar todo tipo de arma punzando o que sea capaz de cortar.

oficio de afilador

Por lo que para esta oportunidad hablaremos un poco sobre este oficio y qué ha pasado con este.

Esta es una profesión gallega que se remonta hacia el siglo XVII. Para esta época, era muy común ver hombres cargando una rueda de piedra el cual era su herramienta principal de trabajo. Estos no tenían un lugar fijo donde trabajar como una oficina o negocio, sino que iban deambulando por las calles en busca de trabajo.

Con el paso del tiempo y el avance de la tecnología, esta herramienta de los afiladores evolucionó. En lugar de ser transportado en las espaldas, se creó un sistema sencillo basado en la rueda que permitía transportar la herramienta rodando.

Pero no fue sino hasta el siglo XX donde se empezó el transporte y trabajo en bicicleta, para después terminar en camionetas y motos.

Un dato histórico que marca la cultura gallega española, es que este oficio llegó a México durante la época colonial, y fue en este país donde el trabajo se asentó con mayor impacto y resulta un servicio de utilidad para aquellas fechas.

Al final, este oficio pasó a ser una tradición cultural en diversos países latinoamericanos. Y por si te lo estás preguntando, este oficio se encarga de devolverle el filo a objetos como tijeras, hojillas, navajas, hojas de afeitar, todo tipo de cuchillos y cualquier otro objeto que sea capaz de cortar, pero que con el tiempo y por el uso, dejan de tener el fio que solían tener.

¿Qué le pasó a esta gran profesión rica en cultura?

Decir a ciencia cierta qué le pasó o qué le está pasando a esta profesión es un poco difícil, en principio porque no todos los países que poseen este oficio como cultura son iguales.

Mientras que un país se puede enfocar en mantener viva sus tradiciones más antiguas pese a los avances tecnológicos, otros países desechan todo aquello que no tiene ninguna utilidad o se le ha encontrado una mejor forma de optimizar el proceso.

Y es aquí donde reside el primer problema. Muchos países latinoamericanos que tienen este oficio como parte de su cultura, lo han dejado a un lado por ser una profesión de poco valor y que al fin y al cabo es algo desechable.

Y por desechable nos referimos a que muchas culturas latinoamericanas no le dan el valor correspondiente a los objetos que son utilizados para afilar algún objeto que ya se mencionó. Es como mirar algo de valor cultural y abandonarlo, tirarlo o romperlo por no ser útil.

Sin embargo esto no es todo. Es un hecho que los utensilios y cualquier otra herramienta u objeto para cortar están hechos con materiales que no pierden calidad tan fácilmente. Lo que quiere decir que no necesitan de mucho mantenimiento o en este caso, no se necesita volver a afilar para darle nuevamente la vida útil a un cuchillo, por ejemplo.

Si al caso vamos ¿cuántas veces has necesitado de una persona que se especialice en afilar utensilios? Lo más probable es que un par de veces al año y es demasiado, siendo la razón bastante simple.

Puedes perfectamente devolverle el filo a tus objetos sin pagar un servicio como este o contar con alguna herramienta que te permita hacerlo.

Así pues, podemos resumir que la desaparición de este oficio se le puede atribuir a:

  • La cultura en países desarrollados o con gran tecnología que esté al alcance del consumidor promedio.
  • Que no se le da el valor cultural y tradicional que debería tener el oficio.
  • No se valora una tradición de siglos.
  • La aparición de herramientas tecnológicas.

¿Dejará de ser un oficio en peligro de extinción?

Pese a todo lo que se ha mencionado hasta el momento, no todo es malo para este oficio. Si bien es cierto que los afiladores han desaparecido casi en su totalidad por la falta de trabajo en países como España y México, estos aún se mantienen vigentes en pases que están en vía de desarrollo.

La  razón más certera del por qué esto es así se debe a que los países subdesarrollados no cuentan con la tecnología ni el ingreso económico necesario como para comprar un afilador profesional.

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